miércoles, 17 de agosto de 2011

   Abrió la luz que anida en los papeles
Donde desata el mar sus calaveras.
La brújula ajustó rumbo al cadalso.
                  Ábranse las anémonas.

   ¿En qué cicuta iba a beber su pluma?
¿A qué labios salados a nutrirse
aproximó su boca?
¿Y de qué cuerpos, rendidos a la brisa,
fue a ocultarse?

   Yo sé que tuvo miedo, que sus manos
-blanquísimas y frágiles- temblaron
poco antes del naufragio, y sé también…
Mas no he de revelarlo.
Aquí viven sus versos. Ved sus huellas.
¿Quién puede sujetar a la palabra?
Ábranse las anémonas. Yo calle.
Que mi silencio desvele su infinito.

   (De "Franjas de sombra")

martes, 16 de agosto de 2011

SOLDADITO DE PLOMO I

DISPARE, NO SE PARE,
MATE, MATE
un mar rubio de trigo en algún sitio,
tal vez era su pelo, no recuerdo
NO LO PIENSE,
QUE APUNTE,
MATE, MATE
ella tal vez tenía mirada de gaviota,
olas de mar abierto en la sonrisa
DISPARE,
QUE SE MUEVA,
¿NO ME OYE?
y un andar cadencioso hasta en la prisa
PROHIBIDO SOÑAR,
CORRA,
DISPARE
hasta el olmo dormido repetía su nombre
y una infinita voz de enredadera
APUNTEN,
¡FUEGO!
¡MATEN!
y una increíble risa de cristales
DISPARE,
NO SE PARE,
estigma de la bala tras la nuca
NO PIENSE, NO RAZONE,
NO SIENTA,
¡MATE! ¡¡MATE!!

(y las tuercas del cráneo estallaron,
la paz no pudo ser más oportuna)


      (De "Cementerio de gorriones")

lunes, 15 de agosto de 2011

SOLDADITO DE PLOMO II

                     II

   La paz es una niña junto al fuego,
la cabeza apoyada en las rodillas
bajo la mano dulce de una anciana
que le cierra los ojos mansamente.

   Mientras,
la goma grande del silencio
va borrando rotunda las mayúsculas
al Amor, la Libertad, la Guerra…
para dejar tan sólo,
únicamente,
esta paz pequeñita,
este cariño,
la libertad de acariciar si quieres.

  (De "Cementerio de gorriones")

domingo, 14 de agosto de 2011

SOLDADITO DE PLOMO III

Tú, que en vez de fusiles,
empuñaste palomas
y empeñaste la vida.
¿Cómo cambiar la bala
y la mentira?
¿Cómo gritarle al hombre
que, incrédula, la vida,
la pregunta,
el abrazo,
huyeron por el túnel de la herida?,
¿que hasta el aire, aterrado,
quedó mudo,
expectante,
sorprendido,
suspenso,
y que sigue callado
sobre tu cuerpo-tierra?


Aún hay manos de alondra
que prolongan tus manos
y un río de amapolas
fluye calladamente
la sombra de tus rasgos.
Árbol ramificado,
la voz se multiplica
en invisible ejército de voces
donde latentes
se enquistan las preguntas
que suplantaron al dolor
sin odio,
que germinaron
del fondo de la tierra.
Que de la tierra,
sobre tu cuerpo-tierra
siguen interrogando.

  (De "Cementerio de gorriones")

sábado, 13 de agosto de 2011

MIEDO

   LLAMARTE…¿para qué?
-larga distancia,
y alguna voz anónima que ignoro
me volverá a leer el atentado.

   Llamarte ¿para qué?
infinitos kilómetros de ausencia
(el periódico dice que donde tú trabajas…)

   He cerrado los ojos y las hojas,
he borrado del mapa tu país
y los muertos inútiles
escriben con tu letra mis palabras.

   Nunca jamás cantaré tus canciones,
no leerás los versos que te escribo.
   Una pesada losa me ha sellado los labios,
las lágrimas me ahogan…

   Me da miedo saber por qué no escribes.

  (De "Franjas de sombra")

jueves, 11 de agosto de 2011

EL VESTIDO DE SEDA

   En sus armarios dormía la tristeza,
apolillaba su traje del domingo.

   Alguna vez, al desplegar los sueños
-poco antes de salir- sobre la cama
extendía la seda del vestido.
Blanco, amarillo, verde…
Arco iris de luz sobre la colcha.

   Entonces la tristeza, la nostalgia,
un vacío sin fechas y sin nombres
dejaban en sus dedos malheridos
un rastro gris de alas de mariposa.

   Aquel vestido de deshacía en humo
como blanda ceniza que en sus manos
un leve soplo barría para siempre.

   (De "Franjas de sombra")

miércoles, 10 de agosto de 2011

TAL VEZ

TAL VEZ POR ESO, o porque todo cabe,
alimento ahora mismo a las alondras
que me abren las ventanas.
Dejo que vengan hacia mí los pájaros
y aniden en mi falda,
y que en mi frente
picoteen la paz y las ideas.

Nombro las cosas, las miradas nombro,
los sueños atesoro, la nostalgia,
y, aunque sé que es inútil y que nadie
puede guardar en cofres las palabras,
las anoto en tus manos, amor mío,
las escribo en tu piel,
grabo en tu cuerpo
con mis dedos de lluvia las palabras
que sustraigo a la luz y que rescato
en mis labios terrosos para el aire.

Algún día,
mientras ande en tu boca atando versos,
el hachazo de un viento ineludible
barrerá una a una mis palabras
y tu piel quedará para nombrarme.
El rastro de mi voz sobre tu cuerpo.
Para que yo recuerde y tú no olvides
el mar del otro lado
desatará la lengua para hablarme.
Para que yo no olvide y tú recuerdes.
En tus ojos marinos mis palabras
se abrirán para ti como esta tarde
en que grabo mi voz sobre tu cuerpo.

    (De "Tal vez sea la luz")